¿Cuáles son las Funciones, Compromisos y Normas de Conducta de los Miembros del Comité de Autoevaluación?

PROCEDIMIENTOS PARA LA CONFORMACIÓN DEL COMITÉ DE AUTOEVALUACIÓN

  • Formalizar la constitución del Comité, a través de Resolución de instancia pertinente.
  • Que sus integrantes reúnan las condiciones establecidas en el perfil.
  • Que la Institución le brinde un respaldo político y logístico para el cumplimiento de los objetivos.

 

FUNCIONES DEL COMITÉ DE AUTOEVALUACIÓN

  • Planificar, dirigir y coordinar el proceso de autoevaluación, con el fin de orientar el diagnóstico, la búsqueda de soluciones, y el establecimiento de estrategias que permitan introducir los cambios requeridos y la elaboración del informe final.
  • Establecer un cronograma de trabajo y de los requerimientos económicos para llevar adelante la tarea.
  • Dar a conocer los propósitos y objetivos del proceso de autoevaluación a toda la comunidad educativa.
  • Garantizar claridad y transparencia en la planificación, desarrollo y evaluación del proceso, generando un clima de confianza y seguridad.
  • Asumir el liderazgo, promover la participación, dirigir la socialización de los resultados y generar compromisos de los diferentes estamentos durante el proceso de la autoevaluación.
  • Manejar la guía de autoevaluación con solvencia académica y liderazgo.
  • Coordinar el trabajo con las subcomisiones que se organicen en las unidades académicas o programas.
  • Orientar y supervisar los informes periódicos de los grupos de trabajo.
  • Responsabilizarse de la redacción del informe final, en sus aspectos de forma y de fondo.

 

 COMPROMISOS Y NORMAS DE CONDUCTA DE LOS INTEGRANTES DEL COMITÉ DE AUTOEVALUACIÓN.

Los miembros del Comité de Autoevaluación se comprometen a:

  • Conocer el proceso de evaluación definido, familiarizándose con las normas y procedimientos de la ANEAES y los documentos y materiales disponibles.
  • Participar en las instancias de entrenamiento o capacitación requeridas.
  • Formar parte de un equipo de trabajo coordinado por uno de ellos, de conformidad con los procedimientos de cada agencia nacional.
  • Aplicar el procedimiento ANEAES
  •  Colaborar con la ANEAES en la organización del proceso de evaluación externa, incluyendo la visita de pares
  • Cautelar el cumplimiento de los objetivos del proceso
  • Cautelar que el proceso de evaluación externa se desarrolle en conformidad con los criterios de calidad establecidos por la ANEAES
  • Mantener la confidencialidad de toda la información que reciba en relación a la evaluación.

La actitud de los/las evaluadores/as cuenta mucho en el éxito de una evaluación.  Los propósitos de la evaluación sugieren unas características de esta actitud:

  • Respeto de la institución y de su personal: Los evaluadores deben respetar a la institución o al programa que evalúan para poder ayudarle a mejorar, deben respetar su misión, sus objetivos, sus características, su cultura. Una evaluación no tiene como objetivo uniformizar las instituciones o los programas, por lo cual se deben evitar comparar la institución que evalúan con otras instituciones y deben tratar que el proceso se desarrolle en un clima adecuado, sin crear tensiones innecesarias.
  • Deseo de comprender antes de juzgar: Los evaluadores deben esforzarse en comprender bien la situación de la institución que evalúan. Se trata de un requisito para identificar correctamente sus fortalezas y debilidades. Eso se hace al consultar los documentos disponibles y hacer las preguntas necesarias para esclarecer los puntos oscuros. Si son basados en una comprensión clara y precisa de la situación, los juicios de los evaluadores serán usualmente más exactos y tendrán mayor credibilidad dentro de la institución.
  • Rigor en el trabajo: Para evaluar es necesario tener puntos de referencia. Para la evaluación de la ANEAES, esos puntos de referencia toman la forma de criterios, que constituyen un conjunto de características que se encuentran en instituciones o programas de calidad. El trabajo de los evaluadores será riguroso si se esfuerzan en comparar tan exactamente como sea posible, la situación de una institución o programa con esas características. La evaluación no se hace al comparar con un modelo ideal o con los propios conceptos.
  • Discreción y distancia: Para que una evaluación sea eficaz y creíble, es importante que la comunicación entre los miembros de la institución y los evaluadores sea franca y abierta. Eso requiere que los evaluadores se comprometan a guardar confidencialidad sobre las informaciones que reciben. Aunque la evaluación deba desarrollarse en un clima cordial y abierto, es importante que los evaluadores mantengan su distancia respecto a la institución, si no su trabajo perderá su credibilidad. La discreción y la distancia se miden también por los comentarios de los evaluadores y por su informe. Los miembros del Comité no son consultores. Deben evitar intervenir en la gestión de la institución.
  • Objetividad: Los evaluadores deben hacer todo el esfuerzo posible para ser objetivos en sus evaluaciones y juicios. Eso parece obvio, pero requiere un cuidado particular. Así, deben señalar todo conflicto de interés que les concierne y evitar dejarse influenciar por rumores o testimonios que no pueden verificar.

 

COORDINADOR DEL COMITÉ DE AUTOEVALUACIÓN

            El Coordinador del Comité de Autoevaluación tiene responsabilidades particulares en el desarrollo de la evaluación:

  • Dirige las deliberaciones del Comité.
  • Actúa como portavoz del Comité y dirige los encuentros con representantes de la institución y de la Agencia.
  • Si es necesario, asigna tareas específicas a evaluadores determinados o convoca comisiones ad hoc.
  • Tiene la responsabilidad de garantizar que la evaluación se hace con rigor, siguiendo los criterios de la ANEAES y cubre todos estos criterios.
  • Tiene la responsabilidad de redactar el informe de autoevaluación.